Reflexiones de mi 2024



Retomando el post anterior, reafirmo mi postura de que el año del dragón ha arrasado con todo. Me he dado cuenta de tres fenómenos puntuales durante este último tiempo:



  1. Hay personas que simplemente flotamos.
  2. Otras se centran en sí mismas en momentos de crisis.
  3. Algunas caen en un círculo ansioso.

Haciendo un análisis de mi año, honestamente me identifico con los puntos 1 y 3. Si bien para mí ha sido un periodo relativamente tranquilo, no dejo de preocuparme (o sobrepreocuparme) por otras personas y sucesos. Es como navegar contra lo inevitable: el dolor. Sin embargo, es necesario dar espacio para que el aprendizaje se incorpore, en lugar de intentar colocar almohadas en el piso para amortiguar las caídas de los demás.

Respecto al punto 2, últimamente me han aparecido en redes sociales reflexiones que pensaba que solo yo tenía, pero el algoritmo me ha demostrado lo contrario. Por ejemplo, el hecho de ser directo o decir lo que piensas no te da licencia para ser poco asertivo o agresivo.

El clásico “yo soy así” es una excusa limitante para el desarrollo personal. Los seres humanos podemos cambiar y reinventarnos; nada es determinante.

Entiendo que, en situaciones intensas y complejas, hay personas que se cierran o se dispersan, pero creo que una dosis de honestidad amable podría mejorar las relaciones. Por ejemplo, decir: “No quiero esto, muchas gracias” o “En este momento necesito espacio, por favor. No estoy disponible ahora”. Esto es mucho más claro que guardar silencio y esperar que los demás adivinen qué está pasando.

También es responsabilidad de los demás ser empáticos y respetar procesos. Si tu amig@ no está disponible, un acto de amor es mostrar prudencia y no insistir.

En mi caso, cuando estoy en contextos de estrés, tiendo a ser dispersa, como olvidar fechas importantes. No obstante, creo que es fundamental gestionar esa dispersión, por ejemplo, llamando a tu amigo el día después de su cumpleaños para disculparte y registrando esa fecha como alarma anual en tu teléfono. Personalmente, valoraría ese gesto de humildad, mucho más que el silencio o una excusa vacía.

Pienso que, aunque uno esté en momentos grises, es importante no perder de vista que las demás personas también pueden estar enfrentando situaciones difíciles o, simplemente, valoran estar contigo porque les importas.

Con los años, mis expectativas sobre el comportamiento de los demás han disminuido, pero al mismo tiempo valoro y cuido mucho más a quienes sí están presentes en mi vida, entendiendo que también tienen sus propios asuntos y no pueden estar disponibles 24/7. Antes me dolía sentir que alguien me “fallaba”, pero, en realidad, no es que las personas fallen. No somos dioses a quienes se debe algo; simplemente no siempre están alineadas con nuestra forma de ver las cosas. Y eso nos da la oportunidad de decidir cómo queremos relacionarnos con ellas, nada más.

Lo que a veces ocurre no es más que una mala jugada de nuestras propias expectativas, y es ahí donde debemos trabajar, evaluando nuestras relaciones desde la claridad y no desde el reproche.

Considero que la amistad no es algo lineal ni que sumar años equivalga a sumar amor. A veces, las relaciones mutan o caducan, y no tiene nada de malo; simplemente debemos honrar lo bonito que hubo y seguir adelante. Por otro lado, nunca sabemos si el destino volverá a cruzarnos, salvo en casos de relaciones tóxicas que, por nuestro bien, debemos cortar de raíz.

En cuanto al punto 3, caer en el círculo ansioso, me refiero a cuando un grupo de personas se involucra en un estado de “sobreempatía”. Esto implica preocuparse en exceso por alguien más, siendo insistente de forma explícita o implícita, lo que, paradójicamente, genera lejanía. Es un contagio emocional ansioso en un momento del año en el que la mayoría de nosotros buscamos tranquilidad para cerrar el ciclo.

A veces, deseamos inconscientemente tomar control sobre las relaciones o la vida de otra persona, quizás con buenas intenciones para que no sufra. Sin embargo, no debemos perder de vista que cada quien es responsable de sí mismo y de su propio bienestar, no de lo externo.

En síntesis, este año he aprendido que es importante pasarlo bien contigo mism@, cultivar relaciones saludables, dejar que todo fluya y recordar que tenemos el maravilloso regalo de elegir lo que queremos para nuestras vidas.

Les deseo un feliz 2025.

 

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