Canalización
Era un lunes como cualquiera después del trabajo…encendí la TV y vi el programa de farándula del canal 13 con “Pablo Canaliza”… Decidí escribir al canal consultando si es que era posible conocerlo ya que me gustaría contactarme con mi madre que partió hace 14 años.
Ya estamos en el tercer trimestre de embarazo con mi Noe y
Pali (mi madre) se hizo presente; una prima me había enviado unos extractos de
videos donde aparece ella, mis hermanas compartían fotos del baúl de los
recuedos y después de mucho tiempo apareció en mis sueños, todo llegó a
nosotras sin pedirlo.
El día martes de la misma semana, me llama por teléfono una mujer dulce
diciendo: “Nos interesa saber de ti, que estás embarazada y quisieras
contactarte con tu madre, quisiera consultar si es posible que vengas al canal
y grabar tu historia” … con incredulidad, miedo y emoción simplemente le dije
que sí… son oportunidades que se dan poco en la vida y después de varios
acontecimientos curiosos por algo apareció este contacto.
Llegando al canal me remontó hace más de 14 años atrás
cuando grababa de extra o de público para algunas series o programas, cuando mi
mamá estaba viva y me apoyaba, cuando me paraba en el frontis de ladrillos
esperando algún día ser la protagonista de algún proyecto…
Hice el ritual de caminar por los pasillos oscuros, gente
circulando, pasar por peinado y maquillaje, pero el 13 no es lo mismo de antes,
me encontré con un entorno amoroso, personas que después de grabar programas
notabas su cansancio pero te recibían con una sonrisa, peinado y maquillaje no
era un trámite, cada pincelada o al cepillar el pelo era una caricia.
Nos llevaron a un camarín con otras personas que arrastraban
sus historias con seres queridos que ya partieron, todos estábamos nerviosos y
expectantes.
Al llegar al set nos encontramos con el equipo a cargo,
entre ellos e encontraba Gabi, la persona que me contactó, su rostro era
coherente con su voz dulce y su trato era predecible con lo que proyectaba.
Dirección, cámara, edición, producción, técnicos y
periodistas se encargaron de generar un espacio seguro.
Animando se encontraba Nacho Gutiérrez en compañía de Pablo,
el canalizador. Nacho nos recibió con una tomada de mano cálida mirándonos a
los ojos y transmitiéndonos paz previa jornada de grabación.
Apenas entró Pablo me hizo un gesto si es que yo me sentía bien y lo primero que pensé fue: Probablemente Pali le dijo que fuera cuidadoso conmigo, como cualquier madre querría cuidar a su pollo.
Luz, cámara, acción… en ese momento me sentí como en la película de Anastasia, cuando entra al palacio y descienden los espíritus a bailar vals… la diferencia con este escenario es que el alma no asciende o desciende, sino que se moviliza en planos más bien horizontales…muchas veces puedes tener a tu ser querido al lado tuyo sin necesariamente verlo pero sí conectando (o al menos eso es lo que entendí).Era un escenario con distintas personas, historias,
realidades, edades y pérdidas, pero lo que nos unía era el duelo y cada relato
se correlacionaba con las personas que estábamos presentes;
Nos encontrábamos 3 adultos jóvenes quienes asistimos para poder comunicarnos con nuestros padres ya que no estaba presente una conexión explícita y sentíamos cierta desolación por ese hecho.
Por otro lado, se encontraban los padres y madres quienes
vivían su duelo a flor de piel por no tener a sus hijos en este plano.
Finalmente, a una mujer quien había perdido al amor de su
vida contándonos sus experiencias, y
detrás de cámara una madre que perdió a su marido y su hija en el set con
emociones similares a las mías por el tipo de vínculo que tuvimos con nuestros
progenitores. Al escuchar la historia del marido difunto, no pude evitar mirar
detrás de cámara, como la otra mujer conectaba con su pena.
Al lado mío se encontraba una mujer que perdió a su hija
quien ya tendría mi edad, yo miraba a esta mujer con su pelo largo y bello, con
una edad similar a la que tendría mi madre.
Escuché el relato de una mujer que perdió a sus hijos
mellizos, y yo no pude evitar conectar con lo afortunada que he sido crecer con
mi melliza.
Ver el dolor de don Cristián y la templaza de hablar de su
hijo es como lo haría mi padre y escuchar a madres sufrir por sus hijos es un
miedo que he comenzado a experimentar desde que me embaracé.
Lo bello de este momento, es que todos los seres queridos
desde otro plano nos llamaban a la calma, a que la vida continúa, que tenemos
que seguir adelante con nuestros proyectos, que están bien y estamos
acompañados…es como si todos se hayan puesto de acuerdo en transmitirnos esos
mensajes esperanzadores …personitas con distintas historias, realidades,
vínculos y edades.
Lo he mencionado anteriormente, y reitero que para mí
escribir lo que siento profundamente puede que se me haga más fácil que
expresarlo con palabras.
Quisiera enfatizar que lo que vivimos fue real; conectar con
nuestros seres queridos, encontrarnos en un espacio amoroso y experimentar
historias cruzadas.
Siento un agradecimiento profundo al grupo humano con que me
tocó grabar y a la generosidad de Pablo, quien te mira a los ojos cuando te
canaliza y a la vez notas cómo se desvía en pequeños segundos la mirada como si
le estuviesen hablando en el hombro, es increíble su capacidad de abordar
conversaciones paralelas sin caer en el agobio y transmitirlas desde el cariño.
De corazón también espero que mis compañeros de duelo hayan
podido recibir un poco de nanai y paz en sus almas, que su vida se llene de
esperanza y goce porque la vida es impredecible.


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