Amor amargo

27 de noviembre de 2025, querías salir al mundo a pesar de estar programada para otro momento. Me costó asimilar tu llegada hasta que te di pecho, en un instante en que estábamos las dos a solas: yo llena de miedos, incertidumbre, dolor y culpa; tú, simplemente apegada a mí.

Nuestro primer mes fue difícil, ambas conociéndonos, mientras mis hormonas se revoloteaban, embargándome en una pena profunda e interminable… hasta que, en un momento, dejé de sentirla al verte crecer bien día a día.

Era verano, y las olas de calor parecían eternas. Yo solo contaba los días para tus vacunas, para poder salir y tener algo de libertad. Mi amor hacia ti iba creciendo, pero también la frustración de que dependieras de mí todo el tiempo, de sentir que perdía mi individualidad e identidad.

Han pasado cuatro meses y me he dado cuenta de que mi identidad la tenía desorientada desde hace tiempo. Tú solo llegaste al mundo a mostrármelo y a ayudarme a comenzar, poco a poco, a redefinirme, a descubrir un propósito claro en este nuevo rol, a querer ser un buen ejemplo para ti.

Anhelaba que el tiempo pasara rápido para tener mayor independencia, y ahora siento un dolor profundo porque quedan menos días para que termine mi postnatal, porque quiero tenerte a mi lado.

Me alegras todas las mañanas con tu sonrisa, y disfruto de las cosas simples con cada pequeño logro que alcanzas, como sostenerte de los antebrazos o balbucear. Haces que el tiempo se detenga, y solo me queda disfrutarte en el momento presente.

Aún tengo ganas de comerme el mundo, de hacer grandes cosas, pero siento que no es el momento, porque tú eres mi mundo. Estoy esclavizada, no por cuidarte, sino por el cariño que te tengo.

Es infinito el amor que siento por ti, pero también emergen los miedos más profundos.

Eres mi amor amargo, como un delicioso espresso que me tomo cada mañana.

Te amo Noe


Comentarios

Entradas populares